La respuesta corta
Las gambas que mueren tras un cambio de agua casi siempre fueron golpeadas por un vaivén brusco — en temperatura, pH o dureza — o por cloro en el agua del grifo sin tratar. Las gambas son mucho más sensibles a estos shocks que los peces. El cambio en sí no es el enemigo; la velocidad y el tamaño lo son. Hazlo lento, pequeño, declorado e igualado en temperatura, y los cambios de agua se vuelven perfectamente seguros.
Qué suele salir mal
Los culpables comunes:
- Cloro o cloramina — el agua del grifo sin tratar envenena a las gambas rápidamente. Añade siempre un desclorador al agua nueva primero.
- Desajuste de temperatura — el agua nueva más fría o más caliente que el acuario da un shock a las gambas. Iguálala de cerca antes de añadirla.
- Vaivén de parámetros — un cambio grande altera el pH, la GH o la KH demasiado rápido. Las gambas no pueden lidiar con cambios rápidos como los peces más resistentes.
- Demasiado, demasiado rápido — un cambio grande amplifica cada uno de los problemas anteriores.
Cualquiera de estos puede ser mortal por sí solo, y a menudo se combinan.
Cómo cambiar el agua de forma segura para las gambas
Haz cada cambio suave:
- Que sea pequeño — alrededor del 10 al 20 por ciento cada vez, no el 30 por ciento que un acuario de peces podría aguantar.
- Declora primero — trata el agua nueva antes de que toque el acuario.
- Iguala la temperatura — deja el agua de reposición a uno o dos grados del acuario.
- Añádela despacio — viértela o gotéala gradualmente para que los parámetros se suavicen en lugar de saltar.
Para el método completo, consulta cómo hacer un cambio de agua, y la misma mentalidad de lento y constante en cómo aclimatar peces nuevos.
La conclusión
Fue el shock, no el cambio — arregla el ritmo y el agua nueva y tus gambas estarán bien. Consulta nuestra ficha de cuidados de la gamba cereza y la respuesta relacionada gamba volviéndose blanca. Vigila la estabilidad a través del hub de análisis de agua.