La respuesta corta
Mantener vivas a las gambas se reduce a cuatro cosas: un acuario maduro y plenamente ciclado, parámetros del agua estables, cero cobre, y aclimatación lenta. Las gambas son resistentes una vez asentadas pero muy sensibles al cambio, así que el objetivo es un entorno calmado y constante. Clava esas cuatro y una colonia de gambas cereza no solo sobrevivirá sino que se reproducirá.
Empieza con un acuario maduro y ciclado
Las gambas casi no toleran el amoniaco ni los nitritos, así que nunca las añadas a un acuario nuevo. Cíclalo por completo primero (cómo ciclar un acuario) y déjalo madurar unas semanas para que se desarrolle la biopelícula, la microcapa de la que pastan las gambas. Usa un filtro de esponja suave para que las crías no sufran daños; consulta ¿necesitan filtro las gambas?
Mantén los parámetros estables y sin cobre
Testea con regularidad con un kit de test y mantén el amoniaco y los nitritos a cero y los nitratos bajos. Ajusta la dureza y el pH adecuados para tu especie (qué pH necesitan las gambas). Y crucialmente, evita el cobre: es letal para las gambas y se esconde en muchos medicamentos para peces y en algunos abonos de plantas, así que usa solo productos seguros para invertebrados.
Aclimata despacio y alimenta poco
Aclimata por goteo a las gambas nuevas durante una o dos horas para que la temperatura y la química cambien de forma gradual: hacerlo con prisa es una causa principal de muerte temprana. Una vez asentadas, alimenta con moderación; las gambas pastan algas y biopelícula todo el día y necesitan poca comida añadida (con qué frecuencia alimentar a las gambas). Dales también muchas plantas, musgo y refugios, que hacen crecer biopelícula extra y dan a las crías dónde esconderse y sobrevivir. Para el montaje completo, consulta nuestra guía de montaje de acuario de gambas y las recomendaciones de mejor acuario para gambas.