Empieza con un acuario estable y ciclado
El mayor error con las gambas es añadirlas a un acuario que no ha madurado del todo. Las gambas son mucho más sensibles que los peces al amoníaco, al nitrito y a las oscilaciones bruscas de parámetros, así que la paciencia inicial evita disgustos. Apunta a un acuario de unos 20 litros o más —lo bastante pequeño para ser un nano manejable, lo bastante grande para que la temperatura y la química se muevan despacio— y deja que complete un ciclo del nitrógeno completo antes de que entre una sola gamba. Mejor aún, déjalo funcionar unas semanas de más para que se forme una película de biofilm y algas que las gambas puedan pastar.
Para opciones de acuario dimensionadas para una colonia, mira nuestras recomendaciones del mejor acuario de gambas, y la sección de acuarios para la gama más amplia.
¿Neocaridina o Caridina? Elige primero
Los dos grupos principales de gambas quieren aguas opuestas, así que decide antes de comprar nada:
- Las Neocaridina (cherry shrimp y sus variantes rojas, azules, amarillas y naranjas) son la opción resistente para principiantes. Prosperan en agua neutra a ligeramente alcalina y de dureza media —a menudo agua del grifo declorada sin más— y perdonan los errores menores.
- Las Caridina (crystal, bee y taiwan bee shrimp) son la opción del entendido: necesitan agua blanda y ácida, normalmente hecha con agua de ósmosis remineralizada sobre un sustrato activo (aqua soil) que tampona el pH.
No intentes tener ambas en un mismo acuario: sus parámetros ideales no se solapan. Elige un grupo y monta todo en torno a él.
Un filtro suave y un sustrato seguro para gambas
Las gambas bebé son diminutas y se cuelan en las tomas de filtro estándar con facilidad. Un filtro de esponja movido por una bomba de aire es la opción clásica e infalible: aporta filtración biológica, caudal suave y una enorme superficie para que pasten las crías, sin una toma peligrosa. Si prefieres un filtro de mochila o interior, coloca una esponja fina de prefiltro sobre la toma y mantén el caudal suave.
En cuanto al sustrato, las Neocaridina están felices sobre arena inerte o grava fina, mientras que las Caridina necesitan un sustrato activo que mantiene el agua blanda y ácida; nuestra sección de sustrato explica la diferencia. Añade abundante musgo, plantas fáciles y hojarasca; las gambas se pasan todo el día recogiendo comida de las superficies.
Mantén el cobre fuera y los parámetros estables
Dos cosas matan las colonias de gambas: el cobre y la inestabilidad. El cobre es tóxico para todos los invertebrados a niveles traza inofensivos para los peces, y acecha en muchos medicamentos para peces, en algunos abonos y en la fontanería vieja; añade solo productos claramente etiquetados como seguros para invertebrados o gambas. La estabilidad es la otra mitad: las gambas soportan un amplio rango de valores mucho mejor que el cambio rápido de esos valores.
- Mantén la temperatura estable entre los 20 y los 25 °C aproximadamente; la mayoría de las gambas no necesitan calentador en una habitación cálida, pero uno evita las oscilaciones.
- Haz cambios de agua pequeños y frecuentes en lugar de grandes y ocasionales, y siempre iguala la temperatura y trata el cloro.
- Alimenta con moderación: un poco de alimento especializado para gambas unas pocas veces por semana; un acuario maduro las alimenta el resto del tiempo.
Añadir gambas y verlas prosperar
Introduce un pequeño grupo inicial en el acuario maduro y resiste la tentación de sobrepoblar: una colonia sana se reproduce rápido y llena el espacio por sí sola. En unas semanas una colonia de Neocaridina asentada estará ovada y pastando a gusto. A partir de ahí la rutina es mínima: alimentación ligera, cambios de agua semanales suaves y algún rellenado ocasional. Mantén el mantenimiento general con mano ligera y un acuario de gambas se convierte en uno de los montajes más gratificantes y de bajo esfuerzo del hobby.