La respuesta corta
Una electroválvula es una válvula de accionamiento eléctrico que enciende y apaga tu suministro de CO2 automáticamente. Conectada a través de un temporizador (normalmente el mismo que controla tus luces), se abre para dejar fluir el CO2 cuando las luces se encienden y se cierra para cortarlo cuando se apagan. Eso significa que el gas se inyecta solo cuando tus plantas pueden usarlo realmente.
Por qué el CO2 no debería funcionar 24/7
Las plantas solo captan CO2 mientras hacen la fotosíntesis, es decir, cuando la luz está encendida. De noche se detienen, así que cualquier CO2 inyectado en la oscuridad simplemente se acumula en el agua. Dejarlo funcionando toda la noche puede empujar el CO2 a niveles que estresan o asfixian a los peces, y desperdicia gas. Una electroválvula resuelve ambos problemas cortando el suministro en las horas de oscuridad.
Cómo encaja en el sistema
La electroválvula se sitúa en el regulador de CO2, entre la botella y el tubo que alimenta tu difusor. La cadena típica es:
Botella → regulador (con electroválvula) → tubo → válvula antirretorno → difusor.
Enchufa la electroválvula a un temporizador ajustado a tu fotoperiodo, y la dosificación de CO2 se vuelve automática, sin abrir y cerrar manualmente una válvula de aguja mañana y noche.
¿Merece la pena?
Para cualquiera que use CO2 presurizado, sí; una electroválvula es una de las mejores adiciones por su precio:
- Ahorra gas, así que una botella dura mucho más.
- Protege a la fauna de la acumulación de CO2 nocturna.
- Automatiza la dosificación con un temporizador para mayor constancia.
Muchos reguladores vienen con una electroválvula integrada. Para ver cómo se conectan las piezas, lee cómo conectar un regulador de CO2 y CO2 para principiantes. Para kits completos, explora el hub de sistemas de CO2 y nuestras recomendaciones de mejores sistemas de CO2.