La respuesta corta
El rozamiento —frotar o raspar el cuerpo contra las superficies— significa que la piel o las branquias están irritadas. Las dos grandes causas son la calidad del agua (o una oscilación de parámetros) y los parásitos externos. Como se parecen, el primer paso es siempre probar tu agua antes de suponer un parásito y medicar.
La calidad del agua va primero
El amoniaco y los nitritos queman químicamente la piel y las branquias, y un cambio repentino de pH, temperatura o un cambio de agua grande sin igualar puede irritar a un pez igual de intensamente. Mide con un kit de test líquido; si hay amoniaco o nitritos presentes, haz un cambio de agua rápido con agua desclorada y a temperatura igualada. Asegúrate de que el agua nueva siempre esté igualada al acuario: consulta cómo hacer un cambio de agua. Los acuarios sin ciclar son un desencadenante frecuente, así que repasa cómo ciclar un acuario.
Descartar parásitos
Si el agua mide limpia y se mantiene estable pero el rozamiento continúa —sobre todo junto a diminutos puntos blancos, un brillo como espolvoreado, aletas pegadas al cuerpo o más mucosa—, puede haber un parásito externo implicado. Aquí es donde importa la cuarentena: los peces y las plantas nuevos son la vía habitual por la que llegan los parásitos, por lo que recomendamos un paso de cuarentena. Si las branquias parecen afectadas y el pez además respira con esfuerzo, contrasta con ¿por qué respira rápido mi pez?.
Acertar
No dosifiques medicación antiparasitaria a ciegas: tratar un agua limpia estresa a los peces para nada, y la medicación equivocada puede hacer daño. Confirma primero el entorno, observa con cuidado y, si el rozamiento persiste o empeora después de que el agua salga bien, describe los síntomas exactos a un veterinario de peces o a una comunidad de acuariofilia experimentada antes de elegir un tratamiento.