La respuesta corta
Transporta los peces en bolsas (o un recipiente con tapa) con agua de su propio acuario, en oscuridad y calor. Llena la bolsa aproximadamente un tercio con agua y dos tercios con aire, mantén el viaje lo más corto posible, y vuelve a aclimatar a los peces despacio al llegar. Las dos cosas que más importan son la temperatura estable y no sobrecargar el recipiente.
Embólsalos bien
Usa el agua actual del acuario del pez, no agua del grifo fresca: ya tiene la química y la temperatura adecuadas, así que no hay shock. Llena la bolsa aproximadamente un tercio de agua y dos tercios de aire para que haya mucho oxígeno sobre la superficie, y mete solo uno o dos peces por bolsa; el hacinamiento ensucia el agua rápido. Usa doble bolsa para protegerte de las fugas, y no alimentes a los peces durante un día antes para que produzcan menos desechos en tránsito.
Mantenlo oscuro y cálido
Los peces están mucho más tranquilos en la oscuridad, así que envuelve las bolsas o mételas en una nevera portátil cerrada o una caja de poliestireno. Esa caja cumple doble función como aislante, manteniendo la temperatura estable: el mayor riesgo en un viaje es que el agua se caliente o se enfríe demasiado. En invierno añade una bolsa térmica templada (no caliente) envuelta; en verano mantén la caja fuera del sol directo. Intenta que el viaje sea corto; los peces pueden estar embolsados un rato, pero cuanto antes lleguen a casa, mejor. Consulta cuánto sobreviven los peces en una bolsa.
Aclimátalos de vuelta
Trata la llegada como añadir peces nuevos. Flota la bolsa cerrada en el acuario de destino durante 15-20 minutos para igualar la temperatura, y luego aclimata gradualmente antes de soltar los peces: pásalos con la red en vez de verter el agua de la bolsa en el acuario. Mantén las luces apagadas unas horas para que puedan calmarse. Nuestra guía de aclimatación paso a paso lo explica, y si es un montaje nuevo, comprueba primero que el acuario está estable con un test de agua.