La respuesta corta
Un pez hambriento hurga activamente, viene a la parte delantera del acuario y come con ganas cuando aparece la comida. El problema es que la mayoría de los peces aparentan hambre todo el tiempo: son oportunistas que piden cada vez que pasas por delante. La verdadera destreza no es detectar el hambre, es no sobrealimentar: da una cantidad fija según una rutina, en vez de cada vez que tu pez actúa en el cristal.
Señales de hambre real
Un pez al que le vendría bien una comida tiende a:
- Hurgar por el sustrato, las plantas y la decoración buscando restos.
- Agruparse al frente y volverse más activo cuando te acercas.
- Comer rápido y por completo cuando se le da de comer, sin que nada caiga sin comer.
Un apetito sano es una gran señal de un pez sano: comer con ganas suele significar que todo está en orden. Lo contrario, un pez que ignora comida a la que normalmente se lanzaría, merece vigilancia. Mira por qué mi pez no come.
No te dejes engañar por la pedigüeña
La mayoría de los peces bailan en el cristal y parecen “muertos de hambre” cada vez que aparece alguien: es un comportamiento aprendido, no una prueba de hambre. Los peces evolucionaron para comer siempre que hay comida disponible, así que comerán de más con gusto, y la sobrealimentación es una de las causas más comunes de mala calidad del agua y peces poco sanos. Toma la pedigüeña como un saludo, no como una exigencia. Para saber por qué lo hacen, mira por qué me siguen mis peces.
Alimenta con una rutina
La respuesta fiable es dar una cantidad fija según un horario, en vez de reaccionar a lo hambrientos que parecen tus peces. La mayoría de los peces comunitarios adultos van bien con una o dos comidas pequeñas al día, y algún día de ayuno de vez en cuando es perfectamente sano. Vigila que los peces tímidos reciban su parte y ajusta las porciones a lo que se termine en un par de minutos. Para cantidades y frecuencia, mira con qué frecuencia alimentar a tus peces, y explora nuestras guías de comida para peces para una dieta variada.